He aquí el principio de todo, la semilla de la que todo surgió; mi primer poema. Este poema se terminó de escribir el 27 de mayo de 1974, cuando yo tenía 16 años. Es un poema dedicado a mi abuelo materno, que pasó su vida labrando la tierra.
POEMAS DEL LIBRO: Las huellas del viajero
EL LABRADOR
Porque tú labrador naciste
porque tú labrador morirás,
siembras y cultivas el campo
en bien de la humanidad.
Tú que labras la tierra
cantando al sol del mediodía,
tú que con el sudor de tu frente
riegas el campo con alegría.
No te duele el alma
porque frío tengas que pasar
si no es por las plantas
que con la nieve se han de marchitar.
Tú que cuando has llegado a viejo
a tus hijos ves labrar y labrar
ese campo tan querido
de emoción te pones a llorar.
Por eso tú labrador eres
y siempre lo serás
sembrando y cultivando el campo
en bien de la humanidad.
27-5-1974 *
Esta es una segunda versión del mismo, más extensa, que fue escrita entre finales de 1977 y principio de 1978, la fecha que aparece junto al poema es cuando se terminó de componer.
MURIO UN LABRADOR
UNO
Porque tú labrador naciste,
porque tú labrador morirás
siempre los campos labraste
para el bien de la Humanidad
y sin pedir nada lograste,
en estos campos, la felicidad.
Tú que labras la tierra,
tú que siembras la semilla
y que con ella entierras
también un poco tu vida,
sientes una felicidad inmensa
cuando la ves fruto un día.
No hay nada más hermoso
que el verte lleno de alegría,
al ver esos frutos frondosos
que la tierra te brinda,
labrador, leer en tu rostro
una vez tu misión cumplida
la satisfacción y el gozo
que a tu alma ilumina.
Por eso tú labrador eres
y hasta el fin lo serás,
aunque en estos campos dejes
día a día tu vida enterrá.
DOS
Mira labrador tus manos
ya no son las mismas,
mira tu rostro apagado
la juventud no lo ilumina,
tu cuerpo está cansado
sientes agobio y fatiga,
la fuerza te ha abandonado,
el júbilo ya te olvida.
Temprano te buscó la muerte,
temprano quiere ser tu aliada,
quiere consigo temprano llevarte
a esa eterna noche callada.
Una dorada tarde se durmió
y ya nunca quiso despertar,
junto a su lecho nadie lloró,
a su tumba nadie fue a rezar,
quizás nadie, nunca comprendió
cuanto le debe la Humanidad.
Ha muerto un labrador
todos le debemos llorar,
ha muerto un labrador
sólo los campos llorarán.
Porque tú labrador eres
y hasta el fin lo serás,
en estos campos dejaste
al fin tu vida enterrá.
12-1-78 *
